El sentimiento de
soledad disminuye. El tener alguien que siempre espera en casa
hace a las personas que se sientan seguras, confiadas y
protegidas.
Su compañía reconforta. Muchas personas solteras conversan con su
mascota y la resulta ser una charla cómoda y satisfactoria, por la
simple razón de que ellos no tienen prejuicios.
Dan buen humor. Las mascotas siempre están de buen humor,
corriendo, saltando y poniendo alegría.
Nos hacen hacer ejercicio. Ellos necesitan salir a correr y
caminar, por lo que todos los días nos hacen salir a dar una
vuelta por los alrededores y a su vez nos ejercitamos.
Sube la autoestima. Las atenciones que demandan reducen el tiempo
de inacción, hacen que la persona sea útil y generan una estrecha
relación entre la persona y el animal. |
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Favorecen en la recuperación. Aquellas personas que poseen
mascotas se reponen más rápido, que aquellas que no las poseen.
También su apoyó a personas discapacitadas, en particular los
perros, son en algunos casos los ojos de la persona, los oídos y
las piernas de las que padecen otro tipo de impedimento físico.
Liberan estrés. Estudios que se han llevado a cabo sobre personas
que poseen mascotas y y las que no, muestran que quienes poseen
una en casa tienen estado de ánimo más alto y periodos menores de
depresión, en comparación con los que no tienen.
Los cuidados y el amar a un animal nos hace vivir mejor y ver la
vida como más positivismo.
Como escoger el perro más
adecuado
Las principales
características que deben tenerse en cuenta a la hora de
elegir la raza o el cachorro son las siguientes:
El tamaño:
A menudo se dice que los perros grandes son para el campo y
los pequeños para la ciudad. Esto no impide que un gigante,
como por ejemplo un San Bernardo pueda ser feliz en un marco
estrictamente urbano. Más que el volumen del perro, son
decisivos su carácter y tipo de actividad a la hora de
determinar el hábitat que necesita. Por ejemplo un Setter
necesitará seguramente más espacio que un Mastín a pesar de
ser mucho menor, ya que es mucho más activo.
El tipo de pelo:
Pelo largo significa trabajo y dedicación. Si no estás dispuesto a
utilizar diariamente un cepillo, ni a gastar regular y
frecuentemente el importe de los trabajos de peluquería,
claramente necesitas un perro de pelo corto.
Todos los perros pierden pelo, excepto aquellas razas a las que se
corta el pelo regularmente como el Caniche y el Poodle, por otro
lado los perros de pelo duro como el Schnauzer y el Fox Terrier
pierden mucho menos pelo.
Los trabajos de
mantenimiento del pelo son sencillos, aunque es conveniente seguir
un correcto asesoramiento por parte de un peluquero canino ya que
son distintos según la raza.
Macho o hembra:
En la mayor parte de los casos no tiene demasiada importancia, a
pesar de ello la mayor parte de los propietarios prefiere un
macho, ya que así piensan librarse de las molestias que supone el
celo de la hembra.
En realidad, el celo solamente tiene una duración de veinte días
dos veces al año, en cambio el macho estará "en celo" cuando lo
esté cualquier perra del vecindario, lo que puede ser casi todo el
año, con las consiguientes peleas y fugas.
Las hembras son más fieles, más cariñosas y obedientes a su amo y
además no suelen pelearse con otros perros machos ni hembras.
Por el contrario, si lo que quieres es un perro guardián o quieres
adiestrarlo en defensa, será más indicado un macho.
Tipo de raza:
Por regla general el comportamiento que cabe esperar de los
distintos tipos de raza es el siguiente:
El perro pastor:
Muy activo, casi infatigable. Durante los paseos tiene tendencia a
dar vueltas alrededor de su amo como si guardara un rebaño. Tiene
un agudo sentido de la jerarquía. Suele ser equilibrado.
El moloso:
De humor constante no se enfada fácilmente, pero suele ser difícil
de controlar cuando sucede.
El terrier:
Enérgico, independiente, no duda en tomar iniciativas. Es inquieto
y rústico. A veces es reacio a ser limpio.
El perro de trineo:
Tiene un gran sentido de la manada. Necesita un líder y su
instinto de caza está muy presente. En algunas variedades se
encuentran sujetos dominantes reacios a obedecer. Conserva a
menudo su instinto de fuga.
El perro de caza:
Muy apto para el aprendizaje. Sus predisposiciones cinegéticas
hacen que tenga poco instinto de fuga.
El perro de compañía:
En este grupo suelen encontrarse las individualidades más
marcadas. Su dependencia del amo le vuelve muy permeable a las
reacciones de éste y si su educación no es correcta, manifiesta
falta de equilibrio.
El galgo:
Tranquilo y silencioso casi siempre, es sólo de vez en cuando que
tiene que liberar su energía. La mayor parte son muy
independientes, otros extremadamente dependientes.
El precio:
Su variación depende esencialmente de:
Que la compra se realice a un particular, criador profesional
(recomendado) o tienda especializada.
De la raza de que se trate y de lo popular o rara que sea, de que
esté "de moda" o no.
De la edad del cachorro y de las vacunas que se le hayan
administrado.
De que esté o no adiestrado.
De la línea genética.
Un perro mestizo, sin valor económico puede proporcionar las
mismas satisfacciones a su propietario que el mejor campeón.
Si no quieres gastar dinero y no te importa que el perro no sea de
raza, considera la posibilidad de recoger un perro de un albergue
o perrera, además de encontrar un amigo realizarás una buena obra.
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