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Estancia en balnearios

A camino entre centros de salud con terapias de aguas minero-medicinales y establecimientos hoteleros de retiro para escapadas reparadoras de fin de semana, los balnearios o estaciones termales ganan adeptos sin prisa pero sin pausa, fieles al estilo reposado que les caracteriza.

   

 

 

Estancia en balnearios / Spa

Se trata de una peculiar oferta hostelera en pleno crecimiento (se están ampliando una decena de balnearios y se construye uno nuevo en Orense) y que resulta del todo coherente con las nuevas tendencias del consumidor actual, cada vez más proclive a gastar en servicios relacionados con la salud y el ocio. Además, aumentan también los visitantes de fines de semana que buscan prestaciones meramente lúdicas (y no terapéuticas) en los balnearios, al igual que lo hace la afluencia de niños que acompañan a sus padres. Y la edad media de los usuarios se ha situado en 40 años en 2006, frente a los 44 años de los años precedentes.

No obstante, todavía persisten en la población amplias lagunas de desconocimiento en torno a lo que ofrecen los balnearios y a las principales características de estos establecimientos. Si bien sus efectos beneficiosos en la salud parecen estar fuera de toda duda, como lo atestigua el hecho de que el propio IMSERSO financie estancias en balnearios para la Tercera Edad, según los expertos consultados por CONSUMER se ignora que las estancias han de prolongarse durante al menos dos semanas para que los tratamientos termales resulten eficaces.  

De hecho, las de menor duración apenas conseguirán mejorar las dolencias más habitualmente tratadas en estas estaciones termales (problemas respiratorios, del aparato digestivo, de la piel...), si bien pueden ser perfectamente útiles para desconectar del vertiginoso ritmo de vida actual, en otras palabras, para descansar, relajarse y retomar fuerzas para afrontar con más optimismo y vitalidad los retos de cada día. La notable disparidad de precios que rige en el sector, de otro lado, parece sugerir que el usuario debe tomarse la molestia de comparar las tarifas de varios balnearios antes de decidirse, ya que un mismo servicio presenta un coste muy distinto en uno o en otro: un masaje de media hora puede costar entre 12 y 37 euros, un baño de burbujas desde 6 hasta 15 euros y un baño termal entre 3,60 euros y 9 euros. Muchos balnearios disponen, asimismo, de hotel, y sus tarifas difieren mucho, y no siempre lo hacen en relación directa con su calidad. Un fin de semana en habitación doble, con pensión completa y tratamiento termal puede representar 100 euros por persona en algunos balnearios mientras que en otros alcanza los 300 euros. Todo indica que, antes de inclinarse por uno u otro balneario, merece la pena dedicar unos minutos a estudiar las diversas ofertas.

Algunos balnearios disponen de hotel en el que los clientes pueden pernoctar -para disfrutar de los servicios de una estación termal no es imprescindible alojarse en el propio balneario-, y en las inmediaciones de los que carecen de hospedería propia pueden encontrarse hoteles, casas rurales y restaurantes. Y, por supuesto, es posible alojarse en el hotel de un balneario sin someterse a ningún tratamiento.

Spa es un establecimiento de salud que ofrece tratamientos, terapias o sistemas de relajación, utilizando como base principal el agua.

No hay un origen cierto de la palabraspa. Algunos lo atribuyen al pueblo belga de Spa, que era conocido en la época romana por sus baños, mientras que otros especulan que viene del acrónimo en latín de la frase “salus per aquas”, o sea, “salud a través del agua”. Según la Real Academia Española de la Lengua, el término Spa es en su origen un topónimo, el de un centro termal situado en la provincia de Lieja (Bélgica), famoso por las propiedades curativas de sus aguas desde la época romana. A partir del siglo XVII —-como documenta el Oxford English Dictionnary-- se generaliza como nombre común para fuente termal o establecimiento balneario en inglés, spa, y de ahí se extiende a otras lenguas. Su uso en español es muy reciente, a veces con mayúscula inicial, y otras todo en mayúscula SPA, que algunos explican como un acrónimo (salus per acquam). No hay motivo para emplear la mayúscula, si se ha lexicalizado como nombre común, spa.

En la actualidad, dícese de todos aquellos establecimientos de ocio y salud, donde se utilizan terapias con agua, en las modalidades de piscinas, jacuzzis, hot tub, parafangos, chorros y sauna. El concepto con el tiempo se ha ampliado a otras técnicas como aromaterapia, masajes de distintos tipos y Reiki.

También se conoce como Spa a una piscina con agua caliente, con diferentes boquillas para hidromasaje, con sistema de iluminación para cromoterapia y algunas, incorporan un sistema de inducción de fragancias para proveer aromaterapia en el agua.

La diferencia principal entre un SPA y un balneario o terma, es que en estos últimos el agua tiene propiedades minero-medicinales, a diferencia de los SPA donde el agua es la común de la traída.

 
 

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